LA CAPILLA DEL SANT CRIST

Restauración del interior de la Capella 1962-1965
(Mn. Joan Bernadas).

Se empezó a proponer en el año 1961, y se encargó al arquitecto Jordi Bonet Armengol el proyecto de restauración, acabado el año siguiente. Acto seguido, a finales del 1962, comenzaba la campaña popular. Se formó una dinámica Junta Pro-restauración, con representantes de todos los estamentos, y todo el pueblo de Salomó y la mayor parte de sus hijos residentes fuera correspondieron con una impensada generosidad. Sin recurrir a ningún otro procedimiento ni subvención, solo con los donativos directos y prácticamente secretos de una triple campaña anual, fue posible cubrir totalmente el presupuesto de más de doscientas mil pesetas, liquidándose las últimas facturas poco después de haberse inaugurado el nuevo altar.

Tal como describe el Sr. Bonet en la Memoria del proyecto, se procuró resolver el conjunto con la máxima simplicidad, a pesar de emplear materiales nobles y de buena calidad: mármol, hierro, metales, de manera que resulte el todo lleno de severidad y porque, con líneas sencillas y modernas, no se corrompa para nada, con lo que se ejecute de nuevo, aquello que con tanto acierto nos dejaron los nuestro predecesores.

“Solo se aspira a que, delante de la Sta. Imagen del Cristo crucificado, los fieles, envueltos por lo que unos artistas de hoy pueden efectuar, puedan sentir el consuelo y el Amor infinito del Redentor”.

Por esto se creyó conveniente colocar la imagen al fondo, sobre un gran aplacado de mármol de color rojizo, que entone con la decoración existente. Así podrá ser más penetrante para los fieles la soledad inmensa del Cristo en la cruz y a la vez las tinieblas y el desconcierto atmosférico que se produjo en su muerte.
El altar ocupa su lugar bajo la llave de vuelta. Es un gran bloque de piedra caliza Cènia de Ulldecona, trabajada en los talleres Estruch de Vilafranca.

Lleva en su parte frontal la inscripción: "Cristo se hizo para nosotros obediente hasta la muerte y muerte en cruz" y resalta vivamente sobre el fondo rojizo del mármol que forma el pavimento, escaleras y dosel del Sto. Cristo. Una pieza rectangular de hierro enmarca el altar y la inscripción, le sirve de soporte a los candelabros y a la lámpara de aceite prometida por Josep Nin, según la tradición.

Las líneas son severas, modernas pero simples y con un cierto sabor clásico y hace que, todo y siendo de un estilo plenamente actual, no choque con la restante arquitectura y ornamentación barroca. El conjunto inspira una fuerte devoción, donde todo se centra en la unidad entre el sacrificio de la cruz y el de la santa misa. Este mismo sentido de unión entre el Santo Cristo y el altar tiene el lampadario que, iluminándolos, corona el conjunto.

Capella Sant Crist

La barandilla de protección a los que suben a adorar la imagen sirven también para sostener los cirios de devoción y con su inscripción "Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera", nos hace penetrar en el sentido pascual de la Cruz.
Problema tanto o más complejo que el arquitectónico era la restauración pictórica de la capilla, ya que se tenían que aunar los elementos decorativos existentes con una solución adecuada, especialmente para las paredes laterales, donde había desaparecido todo el vestigio de la antigua decoración, y donde habría resultado falso e inconcebible de reproducir actualmente los mismos cuadros de Pons i Monravà, las reproducciones de las cuales se encontraron en el archivo fotográfico Pic, como hemos dicho.

Y aquí fue donde el pintor Joan Rifà Benet hizo, a nuestro criterio, una obra verdaderamente modélica de restauración y de artista, por lo que se refiere a lo que se había de crear de nuevo.

Capella Sant Crist

 

En primer lugar retornó su fuerza y viveza primitiva a todos los elementos pictóricos que se han conservado de la capilla, más o menos dañados, algunos de los cuales lo estaban tanto, que se admira como la técnica restauradora del Sr. Rifà ha podido sacar tanto partido.

Una ingeniosa solución encontró para el pequeño problema de completar con una lucecita nueva las tres ya existentes del presbiterio: un cuadro moderno, de tema abstracto, representando la naturaleza, figurada en el sol y la luna, trasvasada por la muerte de Cristo, forma una perfecta continuidad de color con los tres otros cuadros figurativos de Pons i Monravà.

En los cuatro plafones del presbiterio y del centro de la capilla, los cuales el fuego destruyó, como hemos dicho, toda la antigua decoración, el Sr. Rifà se ha recreado plenamente en la nueva, en expresarse de una manera actual, aunque sin herir la visión del conjunto.

El criterio seguido ha sido limitarse a una simple decoración de los lados del presbiterio, con unos tonos que no distrajeran la atención del altar, para elevarse a una sublime sinfonía de colores en los laterales del cuerpo de la capilla.
Particularmente sugestivo es el de la derecha, conforme se entra, totalmente abstracto de tema, pero que, según confesión del propio artista, interpreta en visión realista las cualidades y la gamma cromática, ocre y seca, del termino salomonenc.

El otro plafón insinúa una temática, si bien totalmente integrada en los valores plásticos, que forma un comprometido conjunto con el anterior. El tema surgió espontáneo del año 1963, que campea en el dintel de la puerta de dicho lateral, por haberse iniciado en el las obras de restauración.

Aquel año fue el del traspaso del Papa Joan XXIII y el de la publicación de su carta encíclica "Paz en la tierra", fundamentada en las cuatro columnas de la verdad, la libertad, el amor y la justicia. Si bien de una manera casi impredecible, para no romper el sentido informal de la pintura, el artista ha querido plasmar en este plafón su homenaje al Papa inolvidable y a su trascendental encíclica.

Acertadas son también las vidrieras, realizadas en los talleres Granell, de Barcelona, bajo la original dirección del mismo Sr. Rifà, a base de vidrieras de bloque, montantes de cemento, que filtraban maravillosamente la luz, y ambientan y enriquecen todo el conjunto.

La iluminación, a base de luz indirecta, realizada bajo la dirección técnica del ingeniero Enric Ventosa, hace realzar todos los valores pictóricos y arquitectónicos de la capilla, nos la hace contemplar en toda su profundidad, encontrándose el punto justo en que la luz eleva y da plena viveza a todos los elementos, sin perder el ambiente de piadoso recogimiento alrededor del Cristo.

Acabado ya el altar y totalmente restaurada la capilla, el día 1 de mayo de 1965 el Rvdo. P. Abad de Poblet, Don Edmund Mª Garreta, procedía a su consagración, y depositaba reliquias de San Antoni Mª Claret y San Pius X, a demás de las de los mártires Santos Clar y Apaga.

Se solemnizó este evento con unas fiestas extraordinarias. Se reunieron el día de la fiesta del Sant Crist, el 3 de mayo, para una solmene concelebración, todos los antiguos rectores de la parroquia y rectores vecinos, acompañados de todo el pueblo, y fue representado tres veces el Ball del Sant Crist con la misma ilusión y fervor con el que lo hacían los antepasados, si bien con un texto y una técnica de acuerdo con la nuestra época, como se expone más arriba. Toda la comarca y mucha otra gente de puntos bien lejanos se sintieron atraídos por el evento y rememoraron, modernizándolos, los tiempos antiguos de la devoción al Sant Crist.

Capella Sant Crist

Una simple lapida, en le presbiterio de la capilla, recuerda para la historia el fervor del pueblo de Salomó por su Sant Crist, hecho patente durante toda la restauración, con estas palabras: "El año del Señor 1965, doscientos-cincuentenario de esta capilla, después de la profanación del año 1936, culmina su restauración cooperando todo el pueblo".

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