LA CAPELLA DEL SANT CRIST

Jaume Pons y Monravà (Valls 1671-1730) Artista-Pintor

Valls, diciembre 1988

La obra más completa del cura Jaume Pons i Monravà, la encontramos en la capilla del Sant Crist de Salomó. Por las obras conservadas y por las fotografías que desaparecieron el 1936, podemos ver unas realizaciones muy importantes, en calidad y cantidad. Realizaciones que tienen un próximo parentesco con las cuatro obras de la Capilla del Dolor, de Valls (también desaparecidas), pero que por un estilo más dulce, más suave, menos duro, se alejan todas juntas de las pinturas de los Capuchinos, de Valls, que conocemos por fotografías.

Es posible que Pons i Monravà estudiase en Madrid las obras pictóricas de las colecciones reales, o de otras colecciones particulares, conventuales, etc. La visión de estas obras podrían explicar, en cierta manera, las pinturas de Salomó, de factura tenebrista mayoritariamente, pero con influencias de Murillo ya bajo el singo del arte Barroco.

Las influencias señaladas de Leonardo da Vinci, tienen su explicación en la Santa Cena que se conservan en la Capilla del Sant Crist de Salomó, una obra muy correcta y que el autor hubiera adaptado a las características arquitectónicas del edificio, es decir a la forma de los arcos de la Capilla. Claro que el tema de la Santa Cena ha tenido interpretaciones de numerosos artistas y en todas las épocas. Parecidamente pasa con otros temas, como por ejemplo el de San Sebastián, del martirio del cual se conocen numerosas versiones.

Las pinturas de la Capilla del Sant Crist de Salomó, versión de la Pasión y muerte de Jesucristo, reflejan todo el dolor de la sacra y funesta tragedia. Las escenas de la parte superior de la Capilla, también con episodios de la Pasión y con visiones de los Santos, son un flujo de luces y de sombras, con matices de puro sello Barroco.

Pons i Monravà, todo y participar de las influencias de los pintores tenebristas, no olvida la influencia de Murillo. La típica ternura de Murillo, las representaciones que hace de los ángeles y de las luces celestiales, todo y las críticas que se le han hecho de pintor amanerado y dulzón, no lo desacreditan como un dominador de la técnica, una técnica que nunca es inferior a la de sus contemporáneos, y que se puede observar contemplando directamente las pinturas que las reproducciones han convertido en estampitas. Las vírgenes de Pons i Monravà reúnen estas características Murillenses. Se debe añadir a estas, dos Inmaculadas, conservadas en “Cal Cadernal”, de Salomó, que todo y ser un tipo de obras menores, esbozos, o divertimientos del artista, se contagian de la gracia de la Inmaculadas de Murillo, de Zurbaran o de Tiépolo.

Si los juicios que se han hecho de Murillo, clasificándolo de pintor de segunda fila, sin ninguna duda son unos juicios precipitados, también los que se han hecho de la obra de Pons i Monravà clasificándolo como un pintor de segunda regional, creemos que pecamos de una precipitación parecida. La carencia de estudios rigorosos, la desaparición de mucha de su producción artística, el desconocimiento de las obras que han quedado y la mala conservación, hacen que un pintor bien dotado, con le dominio del dibujo, de la composición y de la técnica pictórica, y que demuestra gran sensibilidad en unas pinturas hechas a medida humana y de acuerdo con las exigencias religiosas que comportaba su condición de sacerdote y el tiempo que vivió, pase casi desapercibido, hasta en las publicaciones especializadas en pintura catalana de la época.

Para acabar, creemos oportuno añadir los elogios que le han hecho diversos autores, los del prestigioso publicista de arte que fue Rafel Benet: “Después de haberse formado en Roma hacia el 1701 muestra, si más no en este delicado lienzo, un fervor murillesco, que tal vez con la misma unción no acusará en nuestra casa sino hacia mediado el siglo XIX el terrasenc Francesc Torras i Armengol. Este murillismo de Pons, tan ad litteram, por lo que conocemos, no es nada común con el nuestro XVIII. Este fenómeno estético fue desconocido de los artistas áulicos del archiduque, pero no tardo mucho en penetrar en los gustos de la Corte del primer Borbón y de Isabel de Farnesio, sobretodo después de la no breve estada de aquellos soberanos en Sevilla. Como han descubierto actualmente que el Murillo vaporoso y claro es un fenómeno pre-rococó y, por lo tanto, no nos causa ninguna extrañeza que no solo por estos monarcas, sino durante todo el siglo XVIII, Murillo fue considerado por sus suavidades el mejor de los pintores del Siglo de Oro. Si en la Corte Filipina y Farenisca la inclinación a Murillo lleva a buscar en Alonso Miguel de Tobar su sustituto –un sustituto que, llevado de algún buen retrato, es flojo y no vaporoso, ya que para serlo le falta la firmeza medular del gran maestro-, Padre Pons habría cumplido esta promesa cortesana, si hubiera estado llamado por los reyes, con más nervio y buena construcción. Pero, sea como sea, en el Camp de Tarragona, en las misma horas de valoración borbónica de Murillo –anticipándose y todo, se había producido un estado de espíritu paralelo, tierno y sonriente. Pese a todo, otra pintura con Santa Úrsula que, en mal estado, se conserva en la Capilla patronímica de la misma Iglesia de Valls, hace pensar en los aspectos más coherentes de Valdés Leal, mientras que otras pinturas atribuidas a Pons que se conservan en Salomó recuerdan la pintura italiana”.

Las pinturas de la Capella del Sant Crist de Salomó se documentan, por referencias, al testamento del Padre Jaume Pons i Monravà, cuando “declara que el rector de Salomó, muerto hacia poco, le debía doce dobles a razón de 53 ss. cada doble, de resto de haberle pintado unos cuadros para la Capilla del Sant Crist de dicho lugar de Salomó”.

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El testament citat diu així: “Dia 30 de mars de 1730.- Jo lo Doctor Jaume Pons, Prevere y Beneficiat de la Parral. Igla. de Sant Joan Baptista de la vila de Valls, camp y archabisbat de Tarragona, fill llegítim y natural de Jaume Pons Ferrer y de Catharina Pons Monrravá, conjugues difuncts; estant detingut en lo llit de malaltia corporal de la qual temo morir estant per la gracia de Deu Nostre Señor ab bon enteniment sana e integra memoria, clara y ferma paraula y loquela y verdadera conexentsa, volent disposar de las cosas temporals per millor alcançar las espirituals fas y ordeno lo pnt. meu testament úlitma y darrera voluntat mia executors a Joseph Pons, a Jaume Pons pare y fill, pagesos de dita vila, germá y nebot respective meus, y a Catharina Porta  y Pons muller de Ramon Porta candeler de cera de la mateixa vila, neboda mia, pregantlos quant mes encaridament puch que ells tots tres junts cumplan executen aquest meu darrer testament última voluntat mia. E si per ventura tots tres no porán o no voldrán entrevenir vull y man que los dos y un de ells assolas en absensia, nolencia eo defecte dels altre o del altre cumplen y executen aques meu darrer testament o darrera voluntat mia conforme baix trobarán descrit y per mi ordenat.

Primerament y antes de totas cosas vull, ordeno y mano que tots mos deutes que lo dia de mon obit jo deuré sian pagats y totas las injúrias, a restituació de las quals jo sia en qualsevol manera tingut  y obligat sian restituhidas y esmenadas de mos bens breument, simplement, summariament, de pla y sens estrepit ni figura de jui sols la veritat del fet atesa e segons que dits mos deutes e injuries millor mostrar y provar se podrá per testimonis, albarans y altres legítimas provas.

Elegesch sepultura al meu cos fehedora en lo vas o sepultura de sant Franco. Xavier de dita parrat. igla. ahont los demés preveres beneficiats residents de aquella, germans meus se acostuman enterrar, pregant a dita reverent comunitat me vulla dir y celebrar los oficis funerals que ha semblants preveres y beneficiats residents de dita parral. igla. se acostuman celebrar y si acas lo dit Joseph Pons germá y marmessor meu ultra de dits oficis que espero me dirá y celebrará dita reverent comunitat me va fer dir y celebrar alguns sufragis mes, que estiga a son libre alvidrio.

Item vull y man que en continent non obit seguit per salut y repós de la mia ánima me sian fetes dir y celebrar per dits mos marmessors doscentas missas resadas, celebradores part en la igla. del Monestir y convent de Sant Francisco de Paula, de Religiosos Mínims, part en la igla. de Monestir y convent de Pares caputxins de la pnt. vila, part en lo altar o capella de sant Franscisco Xavier, part en la capella de la Piríssima Sanch de Jesuchrist, y part en lo altar o capella de Sant Antoni de Padua de dita parral. igla. a la charitat apareixerá a dits mos marmessors, com y també lo repartir ditas doscentas, missas ho deixo a la disposició de dits mos marmessors.

Item deixo y llego al Illm. y Reverendíssim Señor Archabisbe de Tarragona mon prelat per dret de superioritat y altres qualsevols drets puga tenir en mos bens un morabetí, valent nou sous, una vegada tantsolsament pagador.
Item dispossant de altres bens meus deixo y llego, condono y cedesch a dita Catharina Porta i Pons com y també al dit Ramon Porta son marit, nebots meus, tot lo que me estigan devent y los he dexat graciosament, com y també per altres qualsevols causas y rahons, volent y expressament dispossant que per mon hereu havall escrit nols sia demanat cosa alguna.

Item deixo llego a Franca. Pons doncella filla de dit Jaume Pons y de la Señor Theresa Pons y Batlle, conjugues, renaboda mia, en ocasió de pendrer estat una vegada tan solament doscentas lliuras moneda Barsa. ab pacte y condició que si acás la dita Francisca morirá ans de pendrer estat o altrament sens fills o fillas, legítims y naturals y de llegitim y carnal matrimoni procreats o que algú dels quals no arribará a edat perfecta de poder fer testament, en tal cas vull que vagen y previnguen ditas doscentes lliuras a mon hereu avall escrit.

Item vull y man que mon obit siguit per mon hereu avall escrit sia lluit a la Reverent comunitat de preveres de dita vila de Valls un censal de preu trescentas lliuras y pensió altres tants sous que tots anys en cert termini fos y presto a dita Reverent comunitat de aquellas trescentas lliuras Bars. que tinch en mon poder.

De tots los altres empero bens meus mobles e immobles haguts y per haver veus, drets y accions mias, universals qualsevol y ahont se vulla sien e qui a mi me pertanyen y pertanyeran ara y en lo esdevenidor por qualsevols rahons, drets, títols y causas deix y otorch a mi hereu universal, fas e instituesch al dit Joseph Pons, germá, marmessor y hereu meu de vida sua natural tant solament y seguida la mort de dir Joseph Pons, germá, marmessor y hereu meu, a ell sustituesch y a mi hereu universal fas e instituesch al dit Jaume Pons, nebot y marmessor meu a totas sas liberas voluntats.
Item per major declaració de est mon últim y válido testament, última y darrera voluntat mia declaro y fas memoria que Rafel Calaff, ferrer de la pnt. vila, me está devent sinch lliuras dotse sous moneda Barna. empero diu dit Calaff que a treballar y ha fet alguna feyna per mi vull que se estiga en lo que dit Calaff dirá.

Item declaro que lo qº Reverent Rector de Salomó que últimament morí que nom recorda son  nom, me está devent deu doblas a rahó de sinquanta sis reals cada dobla, de resta dehaver jo pintat uns quadros per la capella del Sant Christo de dit lloch de Salomó.

Im. no menos fas memoria y declaro que T...... Sanahuja de Sarreal me está devent tres doblas a rahó també de sinch lliuras dotse sous quiscuna, per un quadro que fiu y treballí de sant Albert per lo señor Rector de Alcover que encara se lo ha de entregar: tots los quals deutes vull sian cobrats per dit mon hereu.

Fet i firmat fonch lo present meu testament en la dita pnt. vila de Valls y en una cambra de la casa de dit Joseph Pons, germá meu, y propia habitacio dels dos que es situada en dita vila de Valls a la plassa vulgarment dita de la Carniceria, vuy dijous al trenta dias del mes de mars any de la Nativitat del Senyor de mil setcents trenta.”

Quan estava en la plenitud de la seva producció artística va morir el pintor vallenc mossèn Jaume Pons i Monravà, sembla que l’endemà de fer testament, o sia el dia 31 de març del 1730. La mort fou la del just: fortificat amb els Sagraments de la Penitència, Eucaristia i Extremunció. Va ser enterrat el dia primer d’abril al lloc on havia disposat de l’església parroquial. Se li féu una novena en sufragi de la seva ànima, segons consta a l’arxiu parroquial.

En morir, deixava com a llegat artístic una obra copiosa, de la qual malauradament poca cosa ens ha arribat. Aquesta és la síntesi històrica de la seva vida, que hem pogut arribar a confegir, i que esperem que pugui servir per a recordar i reivindicar els mèrits que va contraure en el conjunt de la pintura catalana del seu temps.

 

UN REPASO FINAL A LA OBRA ARTÍSTICA
DEL  PADRE JAUME PONS I MONRAVÀ

 

Murillo, el Bartolomé Esteban Murillo nacido en Sevilla el 1618, fue un pintor popular, y lo es aún hoy, conocido hasta por mucha gente que no tiene ningún interés por la pintura, por ser el pintor de celebres Inmaculadas, el de aquellas Vírgenes que transmitían sublimidad y dulzura, idealización religiosa y visión celestial a los ojos de la gente, y que se divulgaron a través de inmemorables reproducciones en estampitas de colores que no faltaban en ninguna casa. El resto de su numerosa producción, prácticamente solo es conocida por los estudiosos y por los verdaderos aficionados.

Para dar otro ejemplo, citamos a otro pintor. Este más cerca de nosotros en el tiempo. Nacido en Valencia el 1772, Vicenç López es conocido también por el muy divulgado retrato que hizo de su correligionario Goya; una obra maestra de la pintura que muchos han tomado como un autorretrato del pintor aragonés. La larga vida de Vicenç López (murió a los 77 años de edad), su académica preparación artística, sus cargos de Director y de Presidente de la Academia de Sant Carlos, en Valencia, los de pintor de Cambra del Rey y de Director del Museo del Prado , en Madrid, a demás de su innegable calidad artística, le permitieron hacer una cuantiosa y valiosa producción, en la cual no faltan los retratos de reyes y de reinas, de los familiares de estos, de al alta nobleza, ni tampoco no faltan las grandes decoraciones del Palacio, las composiciones profanas y religiosas, etc.

Y, todo y con eso, con todos sus meritos, tanto Murillo como Vicenç López quedamos menospreciados, por no decir olvidados, detrás de la luz deslumbrante de los nombres del Greco, Ribalta, Zurbarán, Velazquez o Goya.