HISTORIA

Los inicios de Cal Cadernal en el siglo XIV

Los Nin un linaje ennoblecido

La destrucción total del Archivo Parroquial de Salomó en 1936 no impide, por el momento, poseer datos de la familia Nin anteriores al año 1594, fecha de composición del primer libro de becerros. Sin embargo, se puede afirmar que, por aquel entonces, estaba sólidamente enraizada en la población. Los declarantes del libro de becerros eran Paula Nin y Joan Nin, viuda e hijo respectivamente, de Francesc Nin. Los señores del término habían otorgado a los cabezas de familia del linaje el cargo de bailes perpetuos es decir, administradores de los bienes y rentas señoriales en la demarcación. La función se transmitía de padres a hijos y es una prueba evidente del prestigio y el privilegio adquirido. Además, figuran como los principales terratenientes al acumular un elevado porcentaje de las tierras declaradas: 19 inmuebles entre casas, almazaras, molinos y piezas de tierra. La posesión de almazaras y molinos instrumentos sólo al alcance de los privilegiados, y generadores de cuantiosas rentas- muestran todavía más, si cabe, el potencial de la casa Nin a finales del siglo XVI.

En los decenios posteriores esta posición de consolidó y desarrolló considerablemente, en especial, a partir de mediados del siglo XVII. Los libros de becerros así lo manifiestan. El patrimonio rústico de los Nin había alcanzado una superficie que superaba las 200 hectáreas en 1665.
Esta ascensión en el aspecto material tuvo su correspondencia en el social cuando, el 10 de marzo de 1679, el rey Carlos II de Austria otorgaba a Joan de Nin y Vidal la dignidad de caballero.

El título se transmitiría hereditariamente por vía directa y masculina. Ignoramos la naturaleza de los méritos adquiridos por Joan de Nin para acceder a tan destacada distinción. En el documento de concesión consta explícitamente el efecto y devoción del linaje hacia la corona, según el informe del marqués de Leganés, primo del rey y lugarteniente, y capitán general del Principado de Cataluña. El 4 de noviembre de 1678, el rey, mediante la Chancillería de Aragón, ordenó por carta al noble Diego de Vidal y Argás, de Tarragona, la investidura de la faja y honor militar a Joan de Nin y Vidal. La ceremonia se celebró el 21 de diciembre del mismo año, a la espera de la definitiva aprobación real, la cual tuvo lugar en marzo del año siguiente.

La investidura implicaba la concesión de un escudo de armas que podía ser exhibido en cualquier circunstancia y situación. Se describe de este modo: la parte superior tiene forma cuadrada y la inferior ovalada; se divide en cuatro cuartos. Arriba, a la derecha, en campo de oro, se percibe un niño, de su color natural (nin, en catalán antiguo, significa niño); a la izquierda, una montaña verde con una cruz de San Antonio, cerúlea en campo de plata; debajo, a mano derecha, se muestra una lámpara de plata, conocida vulgarmente como araña, en campo de cera (la lámpara de estas características era designada con el nombre de Salomó, el nombre de la villa); a la izquierda, un árbol verde en campo celeste. El vértice lo formaba un yelmo de color ferroso rodeado de ruiseñores.

El rey comunica y ordena a todos los oficiales reales y súbditos de cualquier dignidad la prohibición de alterar esta disposición bajo multa de 1000 florines de oro, y dispone que los señores jurisdiccionales de Salomó no podrán vender las propiedades de la familia Nin sin su consentimiento.

El libro de los becerros de 1704, Joan de Nin era calificado de magnífico y caballero, y de acuerdo con la dignidad, abandonaba toda actividad para pasar a vivir exclusivamente de las rentas. Así, deja de ser baile señorial y amplía aún más su patrimonio rústico mediante compras: posee la tercera parte de toda la superficie del término y mantiene la gestión de los molinos harineros y las almazaras.

El día 19 de septiembre del año 1702, Joan Nin y Vidal redactó su último testamento en su casa de Salomó, ante Andreu Ferre, notario de Valls. Este documento permite reconstruir al completo el grupo familiar y, por supuesto, conocer las últimas voluntades del testador y el destino de sus bienes. Dispuso ser enterrado en la iglesia parroquial de Salomó, en el panteón de sus antepasados y repartió sus bienes entre sus tres hijas. Al carecer de sucesión masculina, el linaje de los Nin se truncó a la muerte del miembro que había conseguido ensalzarlo a la nobleza.

La muerte de Joan de Nin acaeció el 28 de agosto de 1707 en Salomó. La viuda María Nin y Morenes recibió el usufructo de los bienes, mientras su hija Teresa se convertía en su heredera universal. Ésta se había casado con Ramón Ravella, vecino de la localidad de Ordal, parroquia de San Pedro de Subirats (Barcelona).

El día 7 de agosto de 1709, Ramón Ravella, como procurador de María de Nin y Morenes y de su esposa Teresa, vendió el conjunto de lo heredado – es decir, casas, tierras, molinos, derechos y rentas, que los Nin tenían en los términos de Salomó y Montferri al noble Manuel de Fontanillas, ciudadano honrado de Barcelona, vecino de Torredembarra, quién pagó la relevante cantidad de 12.810 libras de Barcelona. La venta se llevó a cabo con el fin de hacer frente a las deudas de la familia, garantizar la devolución de los préstamos y levantar las hipotecas, según haga constar el documento de transacción, redactado por Joseph Güell, notario de Barcelona.

Escut d'armes

Los Nin y el Santo Cristo de Salomó

Cuenta la leyenda que el mercader Josep Nin, uno de los miembros del linaje, rescató la imagen de un Cristo Crucificado que tenía en su poder un comerciante musulmán en Argel. Josep Nin había viajado al norte de África en busca de trigo para paliar los efectos de las malas cosechas sobre la población, después de las adversidades climatológicas que había afectado a la comarca. El destino cruzó a Josep Nin con el Crucifijo, cuyo rescate se convirtió en objetivo prioritario del mercader salomonense. Conseguido éste con sumo esfuerzo, fue conducido a Salomó, dónde se convirtió en el patrón de la villa.

La adquisición, según cuenta la leyenda, se produjo después de un milagro. Mohamed, el mercader argelino, no quería desprenderse de la imagen y sólo accedió mediante el pago de una cantidad de monedas de plata equivalente al peso del Crucifijo.

La balanza se equilibró al llegar a las treinta monedas, y por esta razón, el argelino se sintió estafado y engañado aduciendo prácticas de brujería. La mediación del sultán fue clave para que Josep Nin se hiciera con el Cristo; fue seguidamente embarcado, no sin un último esfuerzo de Mohamed por impedirlo. Ya sin más contratiempos, fue conducido a las playas de Altafulla, desde donde fue trasladado a Salomó.

Nació la aureola de una imagen prodigiosa y que obraba milagros; convirtió a Salomó en un importante foco de ferviente devoción, y también de atracción de peregrinos.

Éstos procedían, mayoritariamente, de las comarcas del Penedès y del Camp de Tarragona, en especial de los pueblos del litoral. El fervor religioso que despertó la imagen, reflejado en continuas romerías, está bien constatado en la documentación, así como en numerosos textos grabados en las paredes de la capilla del Santo Cristo, en la iglesia parroquial de Salomó.

A partir de estas fechas -segunda mitad del siglo XVI- el Cristo de Salomó fue el centro neurálgico de una intensa actividad que alcanzó distintas facetas, además de la social, ya comentada. Se instituyeron capellanías y se fundó una cofradía: la Cofradía del Sant Crist de Salomó, cuyos estatutos -que se conservan en la actualidad- fueron aprobados por el obispo de Barcelona en el año 1961. En ellos se especifican, la instauración de la fiesta patronal el día de la Santa Cruz, el 3 de mayo, que dio lugar al origen de la Fiesta Mayor de Salomó, las condiciones para la admisión de los cofrades y la estructura interna de la institución, con los cargos y las funciones de cada uno.

El crucifijo sirvió también para proyectar una intensa actividad literaria y artística, probablemente a partir de las iniciativas de la cofradía. La tradición popular se tradujo, en primer lugar, en la composición de unos gozos en honor al Santo Cristo de Salomó (Goig al Sant Crist de Salomó). Los primeros ejemplares impresos datan de mediados del siglo XVIII. La demanda se tradujo en un gran número de impresiones: 35 ediciones hasta la fecha. La letra de los gozos resume la tradición del rescate milagroso.

Esta narración fue adaptada para ser representada como una obra dramática. En el Penedès y el Camp de Tarragona, al igual que en otras regiones y comarcas de la Península, las representaciones de vidas de santos reciben el nombre de bailes (balls parlats) porqué reúnen en escena cuadros teatralizados con música y danza. El ejemplar más antiguo del Ball del Sant Crist de Salomó es un manuscrito fechado en 1843, copiado, a su vez, de un original compuesto poco antes por el autor vallense Marc Fuster.

La actividad artística en torno al Santo Cristo se centró en la capilla, erigida en su honor, entre los años 1708 y 1715. Destaca, en primer lugar, por su arquitectura. Para su construcción se utilizó el ala sur del mismo templo parroquial. La planta es de cruz griega y está cubierta por una gran cúpula semiesférica, rematada por una linterna octogonal por donde recibe la luz. En las pechinas se esculpieron grandes efigies de los cuatro evangelistas, representadas por los animales con los que se identificaban.

El conjunto estaba decorado con un espléndido retablo, presidido por el Crucifijo y adornado con cortinajes y columnas salomónicas, según el estilo barroco imperante en esa época. El resto del edificio se completaba con una decoración floral al fresco y, ante todo, una importante colección de telas al óleo, obra del pintor vallense Jaume Pons i Monravà, adscrito a la escuela tenebrista del barroco español, formado artísticamente en Italia e inspirado en la obra pictórica del Greco.

Durante los disturbios revolucionarios de 1936, la capilla, como el resto de la iglesia, fue asaltada e incendiada. La imagen fue destruida, así como las pinturas de la parte baja de las paredes laterales. La imagen fue repuesta y el conjunto restaurado.

La devoción continuó y Salomó no perdió su carácter de centro de peregrinación durante décadas siguientes, en especial, los años en que se representaba el Ball del Sant Crist. Este acto sacramental nunca ha dejado de escenificarse, pero desde el año 1972, las representaciones son de carácter anual y constituyen el motivo de atracción para un gran número de espectadores. Este hecho, que se repite consecutivamente cada año durante los domingos de mayo, recuerda y revive, de alguna manera, las antiguas peregrinaciones.

No hay duda, pues, que la leyenda ha condicionado en buena medida la historia de la villa de Salomó, y que en esta leyenda y en esta historia hay unos protagonistas indiscutibles, con raíces centenarias: la casa Nin. Su vinculación fue tan profunda que eligieron la nave central de la iglesia como panteón para el reposo eterno de sus miembros. Además, se comprometieron a alimentar perpetuamente una lámpara en honor al Santo Cristo con aceite de sus cosechas. Y este compromiso se hizo extensivo a los descendientes y a quienes en un futuro poseyeran la casa. En este sentido el documento de venta del patrimonio de los Nin a los Fontanilles, en el año 1709, reproduce esta cláusula; dice textualmente: "Sepa el comprador que además de censos, diezmos, tascas y otros cargos, tiene que mantener en combustión, día y noche, la lámpara situada ante la imagen del Santo Cristo, en la capilla edificada y construida en la iglesia parroquial de Salomó, tal como el difunto Joan de Nin y sus antepasados han hecho, de su propio aceite; así sea por obligación, devoción o cualquier otro motivo".

Sant Crist

La casa Solariega de los Nin

El edificio de Cal Cadernal es sin duda uno de los conjuntos constructivos más importantes de la población. Esta importancia se debe a su vinculación con el linaje de los Nin.

Los primeros archivos, llamados libros de becerros, en que se describe la casa datan del siglo XVI. El uso de esta construcción era meramente de vivienda para la familia Nin. En esa época Salomó estaba bajo la jurisdicción del linaje de los Copons. Los miembros de la familia Nin ejercía el cargo de baile.

En estos archivos los Nin constan como una familia de agricultores. La casa consta de un corral adosado, un herreñal, más tarde ampliarán el perímetro total del inmueble. La primera vez que se declara todo el inmueble y solares como un conjunto es en 1665.

El 10 de marzo de 1679, el rey Carlos II de Austria, otorgaba a Joan Nin Vidal la dignidad de caballero, haciendo hereditario de este título a sus descendientes. La investidura del título implicaba la concesión del correspondiente escudo de armas.

En 1704 conforme a su dignidad de magnífico y caballero Joan Nin deja de ejercer el cargo de baile señorial, pero continua gestionando el molino de aceite y el molino de Pier, situado a la orilla del río Gaia. La descripción de la casa que se hace en el cabreve coincide exactamente con la disposición actual de la casa, a pesar del evidente cambio funcional que se les haya podido asignar.

Cal cadernal abans de la restauració
Cal Cadernal antes de la restauración